"OTTO MUCIEGALITO" - Cuento rimado -
¿Ud que es?
Yo soy un murcielaguito
(El otro no hablaba muy bien todavía)
¿Y Ud?
Yo soy Otto...
¿Oto que?.... Dijo la Maestra
¡OTTO MUCIEGALITO!
Volaba Muciegalito por noches frías y oscuras,
dando tumbos, persiguiendo, algún rayito de Luna.
Solito, ya sin bandada, ni nadie que lo acompañe
cada noche lejos, el buscaba, batir sus alas al aire.
Y la vió allí, ¡tan hermosa!, con sus alas azabache
ensimismada en su vuelo, doliente y taciturna,
combatiendo con molinos, que venían de su cuna,
y con otros que creara en sus errores precoces.
Golpe a golpe martillando, como su fueran remaches.
¿Cómo te llamas? le dijo. Y se quedó sin aliento,
al escuchar “no me acuerdo, … me dicen “Desmemoriada”
recuerdo nomás,… con esfuerzo, tan sólo mis iniciales.
“Lem” me parece que eran, … y tu así puedes llamarme.
Me dirás ahora en tanto ¿Cómo es que puedo nombrarte?
Superó bien, valiente Otto, aquel encuentro mordaz.
Porque el sin antifaz, y sin hablar bien le dijo,
es que yo me llamo Otto. “Otto Muciegalito”
Ella sonrió con dulzura, pues ternura despertaba,
la media lengua de Otto, ¡tan grandote y tan hermoso!
Y le dijo, ¿de donde eres? ¡No te he visto en estas partes!
Ocurre que no soy de aquí, tan sólo vengo de paso.
Es que busco compañera… y ya me han dado portazos.
¡Ah…esa es mi misma historia! sólo que yo, ya no busco.
He sufrido tanto, tanto, que me aferro a lo que tengo
No soy feliz, ni por lejos, pero estoy acostumbrada.
Y por mis dos muciegalitos ... ¡ja ja! como tu dices,
es que soporto una vida, que no me gusta para nada.
Y así Lem, le fue contando mientras volaban los cielos,
de sus pesares vividos, sus alegrías y aciertos;
percibiendo Otto con pena, que por dentro iba muriendo.
El le contó también, sus penurias y desvelos,
mientras colgaban cabezas, hacia abajo en campanarios.
Sus dolores en el ama por otras muciegalitas
que no supieron quererlo, y le causaron calvarios.
Por algún tiempo, en los cielos no se hallaron.
Un encuentro trajo otro, y en hábito se convirtió aquello.
Una vez en una charla, Lem le dijo, “Yo te amo”
Tímidamente Otto le contesto, “yo también”
Y cómo juntarse podrían, los dos comenzaron a ver,
para vivir por las noches la pasión que los arroba,
y por dejar probado su amor, en lo tibio de una alcoba.
Hicieron varios intentos, y hubo uno bien fructuoso.
Produjo que Lem viniera, a morar, el campanario de Otto.
Acordaron intentar, volar juntos, los dos por la vida,
Y se casaron una noche con sus alas extendidas.
Gran significado dio Otto, a ése acto tan preciado,
y se ocupó de apoyarla para que fuera mas fácil,
que se adaptara su Len, en forma mucho más grácil.
Le entregó su vida toda y sus mejores volares;
pero Lem siempre extrañaba. Escapándose a sus lares,
dejando solito a Otto por mucho tiempo olvidado,
sufriendo por su compañera, Muciegalita indolente,
que se negaba a ver, que pareja, es volar juntos al poniente;
y no vivir en el pasado mancillando el presente.
Total que hubieron problemas, entre los dos finalmente
Lem se busco afanosa un campanario por vivir sóla,
una libertad doliente, por recuerdos de su Otto.
El le pedía que vuelva y entendiera ¡no hacía falta!
esa libertad profana, sino la del vuelo en pareja,
¡que nos potencia las alas y a las alturas eleva!
Dios querrá que Lem entienda, antes que mueran de pena.
los dos que habían jurado amarse una vida eterna.
Que libertad en pareja es las más hermosa prenda
que pudiera ella lucir, por demostrarle a su amor
que lo "integra" a sus vivencias y lo impulsa al explendor.
Y le diga entre caricias. Te amaré hasta el infinito.
y se entregue a las alas de su, “Otto Muciegalito”.
Encontrará feliz su Amor, sin postergar a sus hijos
07 Junio 2008 - 1:40 hs.


